No puedes separar el mensaje del mensajero

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Foto: Erik Mclean – Unsplash

Cuando somos conscientes de que tenemos un problema las personas solemos buscar ayuda.

Gracias a Internet puedes hacer una búsqueda y descubrir profesionales que, aunque no tengas pensado contratar en ese momento, puedes seguir en redes sociales, inscribirte a sus blogs o ver sus vídeos.

Así, poco a poco, puedes ir conociendo el trabajo que realiza esa persona cuyo trabajo te interesa.

Si algún día acabas por contratarle supongo que querrías saber cómo es esa persona.

Si lo que tú ofreces tiene valor para la persona que está al otro lado tendrá que decidirlo ella. Pero solo el hecho de exponerte, poniéndote delante de la cámara para presentar el valor que aporta tu trabajo por ejemplo, es un acto de valentía que puede transmitir mucha confianza y servirte para diferenciarte.

Digo “puede transmitir” porque puede ser que tu mensaje o historia no transmitan nada o que transmitan otra cosa diferente a la que pretendías.

Gloria Serra, la presentadora de Equipo de Investigación de La Sexta, cuenta como cuando empezó a grabar el programa probó con dos tonos de voz distintos, uno más plano y otro con más intensidad. Este último le daba más protagonismo a la historia. ¿Adivinas cuál de los dos tonos ganó por goleada? Si quieres saber si has acertado pincha aquí.

No se trata de copiar a Gloria Serra porque para eso ya están los memes de Internet.

Lo que pretendo decirte es que puedes decir lo mismo en un tono plano o en un tono más intenso y que la misma frase parezca una historia complemente diferente.

El mensaje que estás trasladando a tu posible cliente ha de ser interesante, relevante o útil claro que sí. Pero cuando hablamos de comunicación con vídeo y quieres que tu cliente o posible cliente perciba el valor de la historia que le estás contando, es igual de importante que tu mensaje sea EXPRESADO con la mayor claridad, concisión y convencimiento posible.

La palabra clave aquí es expresar.

Y para expresar primero has conectar con tu mensaje y sentirlo.

Una vez de que lo sientas, ya puedes trabajas en “el pelómetro“, es decir en modular el nivel e intensidad del tono y la emocionalidad que sea más adecuado para tu mensaje e historia.

Seguro que no lo clavas ni a la primera ni a la segunda pero puedes hacer como Gloria Serra, probar, probar y ajustar. También puedes probar a mostrarle tu vídeo a tu audiencia y preguntarle qué le gusta más y por qué.

De este modo tendrás más información para elegir que tono y emocionalidad que le va mejor a la historia y a tu audiencia sin tener que robotizarte ni imitar a otros.

Contar una historia con vídeo que transmita el valor de tus servicios no es como hacer una transmisión de radio de una antena a otra. Para tu audiencia no es solo lo que dices sino CÓMO lo dices.

Pasamos mucho tiempo elaborando el mensaje pero se nos olvida entrenar una de las habilidades clave para que tu mensaje y tu comunicación tenga el impacto que buscas.

Si quieres utilizar el vídeo para facilitar la compra de tu servicio y ayudar a las personas a elegirte, lo emocional pesa mucho recuerda, no puedes separar el mensaje del mensajero.

Nada comunica más que el vídeo y nadie comunica como tú lo haces.

Utilízalo.

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filmatu

Profesional curioso, polivalente y cercano con pasión por el aprendizaje. Ayudo a profesionales a utilizar la narrativa y el vídeo para diferenciar y acelerar las ventas su servicio o nuevo servicio. Talleres e itinerarios formativos prácticos, útiles y amenos.
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2 respuestas para “No puedes separar el mensaje del mensajero”

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