Acabando un viaje inacabado

Acabando un viaje inacabado

El final del viaje a Portland está cerca. Empiezo a echar de menos mi pueblo. Como dicen aquí, necesito vacaciones de mis vacaciones. Antes de aterrizar en Bilbao y que las imágenes de Portland se vayan fundiendo con el subconsciente, quiero plasmar por escrito algunas reflexiones que han emergido en esta etapa final del viaje.

Estas reflexiones surgen de mi exploración de un viaje de 12 días como una narración en tiempo real en una sociedad conectada. En mi caso además, solo he utilizado el teléfono móvil para crear, editar y distribuir todos los contenidos.

- Es difícil contar algo “en tiempo real” y aportar reflexión al mismo tiempo. Hay que aclarar que no es lo mismo un viaje de 12 días que estar aquí un mes. Como es lógico, a medida que vas ganando conocimientos del lugar, tu narración va ganando en profundidad pero contar mucho todo el rato y aportar profundidad requiere perspectiva. Tiempo.

- El tiempo real es muy relativo cuando entre tú y los que te leen hay 9 horas de diferencia. Al principio es como si estuvieses más pendiente de los que te leen desde tu lugar de origen que del lugar que visitas. Estás excitado y enchufado pero aun no “estás”.

Es como el jet-lag, lleva unos días centrarse en el momento y el lugar presentes y desconectar de los que están al otro lado (física y virtualmente en lo 2.0). Incluido tú mismo. Es curioso porque, aunque no lo creas, tu mente lo está absorviendo todo. Solo hace falta tiempo para que salga a flote. Y lo que aflore, será lo que necesite aflorar. Tranquilidad.

- Todos somos seres humanos únicos, auténticos y con cosas interesantes que contar. Creo que la diferencia con los buenos contadores de historias es que ellos son capaces de mostrar su vulnerabilidad y eso hace que ganen en autencidad.

Creo que a ellos también les cuesta mucho “crear personaje” pero se atreven a ir probando con algo que se parezca lo más posible a cómo son en realidad. Se arriesgan y se permiten “reirse” de si mismos.

- Las posibilidades narrativas que ofrece la ciudad conectada. En Portland hay conexión wifi ubicua, los espacios de trabajo son líquidos y, aunque llevo conmigo dos routers inalámbricos libres para poder ponerles la SIM que quiera y conectarme allá donde exista una red móvil, no me ha hecho falta.

Espacios geográficos y sociales conectados a la red (ciudades enteras, barrios, etc) podrían aprovechar la conexión ubicua y la riqueza humana de cada espacio para crear metanarrativas digitales y multimedia sobre la geografía física de la ciudad.

- La idea del viaje como algo totalmente improvisado. ¿Y si llegará a Portland y me dejase llevar por las experiencias que fuesen surgiendo en cada momento sin planificar absolutamente nada? Supongo que mis miedos iniciales no me permitían darme el lujo de actuar así e hice algo de investigación previa.

Además conocía al artista de Portland Gary Hirsch y sabía que quería hacer teatro de improvisación. Pero nada más. Gary está muy ocupado y solo le ví dos horas el primer día y no le volví a ver hasta la semana siguiente.

Él me dío los contactos de personas con las que tenía que hablar para hacer improvisación. Todo lo demás fué mover el culo y ponerme a enviar emails y hacer llamadas. Parecía que estaba trabajando. En cuanto me puse en marcha, vi que aquí todo va muy rápido. Al menos por email. Quedar con gente que está muy ocupada no es fácil aquí ni en ningún sitio.

Esta circunstancia me obligó a navegar solo por la ciudad y dejarme llevar. Estar solo hace que necesites conectar. No digo nada nuevo. Sin embargo, la idea de ir plasmando esas conexiones improvisadas durante el viaje, hacerlas visibles y plantear el viaje como algo totalmente improvisado me parece una idea muy potente.

- Y por último, el concepto de historias inacabadas. Para mí uno de los aprendizajes más importantes de este viaje. Una idea que salió de la boca de Gary Hirsch mientras le grababa trabajando con su proyecto 990 Bots.

Es una idea que Gary toma prestada del teatro de improvisación y que aplica a cualquier contador de historias y al arte en general. Soltar (let it go como se dicen en improvisación) y permitir que la audiencia “rellene” con su imaginación los huecos, las sugerencias (ofertas) que los improvisadores hacen sobre el escenario, sobre un lienzo,…o que tú puedes hacer en un tweet o en el post de un blog.

Un artista, dice Gary, es un creador de historias visuales inacabadas que otros han de llenar de significado. La audiencia es mucho más lista de lo que pensamos y dejar cierto hueco a que interprete las cosas a sus manera es mostrar un gran respeto. Además suele llevar a que la gente quiera participar más y más abiertamente.

Foto: 1835 de infinito. Más fotos de Portland.

Actualización: esta es la historia completa de mi viaje a Portland, Oregón, en enero de 2012. Es larga aviso.

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filmatu

Explorador. Me gusta aprender y contar con imágenes. Digital Storyteller. Ayudo a las personas y organizaciones a construir y contar historias en la web.

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